EL Líder de la Premier

Es destacado líder de la Premier con 19 victorias y un empate, domina la práctica totalidad de estadísticas de índole ofensiva (66% de posesión, 18 tiros a puerta por partido, 89% de acierto en el pase, 3 goles por noche, 45 goles en jugada) y también las que pueden resultar más reactivas o ajenas a la elaboración en jugada (56% de duelos aéreos ganados, líder junto al Stoke, y 2º en goles a balón parado, con 9, por detrás de los 10 del Manchester United) o de seguridad defensiva (equipo menos goleado con 12 goles y equipo al que menos ocasiones le crean). Números que explican que, se opte por la medida y planteamiento defensivos por los que se opte, el Manchester City tiene todas las de ganar.
Pep Guardiola visitaba St. James Park, la casa de Rafa Benítez, para afrontar uno de esos repliegues puros, intensos y depurados a la mínima expresión. Las urracas optaron por una idea sin matices ni fases, sin compartir nada con algún momento de presión alta o bloque defensivo más alzado. Con un 5-4-1 de partida, modificado en cada jugada hacia un 6-4 que aparcaba cualquier posibilidad de descolgar algún hombre para construir una transición, el Newcastle trató de parar la maquinaria skyblue desde un cerrojo radical. Mantener la puerta a cero el mayor tiempo posible, estar cerca en el marcador aunque muy lejos de la portería, mantener la posición y la concentración y la predisposición a la ayuda hasta el final, con la esperanza de encontrar un momento de luz.
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Ante esta tesitura, Pep habilitó muchos de los buenos pies que dispone en su plantilla, los de los jugadores más preparados para jugar en espacios reducidísimos: Gundogan, De Bruyne, Sterling, Kun, Bernardo Silva, con posiciones abiertas y fijas, apoyos y opciones de pase en la última y penúltima línea y mucha incorporación interior de los hombres exteriores que parten desde posiciones defensivas -Danilo, Walker-. Debe introducirse el matiz que ocurrió alrededor del minuto 10, cuando, tras la lesión de Kompany, Guardiola introdujo en el campo a Gabriel Jesús, pasó a Fernandinho al central diestro, cambió a De Bruyne de costado -inició el choque como interior diestro, después pasó al zurdo, para juntarse con Sterling- y dio a Agüero la mediapunta. Y funcionó.
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Sobre la teoría todo sonaba mejor incluso que en el arranque, pues Jesús tiene mejor olfato en área que el argentino, con un punto más de instinto, el Kun de espaldas y en espacios cortos protege y habilita muy bien cualquier desmarque, y De Bruyne activa su versión más pasadora y controladora. El belga, que empezó muy arriba, pasó a controlar más abajo y a amenazar por delante de la línea de medios rival, conformada por Shelvey, Diame, Aarons y Murphy. El juego no guardó más misterio.
El Newcastle basculaba para tapar los espacios cercanos al balón, sumaba un hombre a su última línea de cinco defensas si el City ganaba profundidad o arrancaba con agresividad desde la frontal y acumulaba mucha gente en la zona de la pelota, sobre su área.