Marcos Alonso

A raíz de su convocatoria, leí el otro día un dato de lo más llamativo: Marcos Alonso es el defensor que más goles lleva anotados esta temporada entre las cinco grandes ligas. 
Eso sí, el dato va con truco. Hace ya tiempo que el español, en ataque, actúa como si fuese un segundo punta.
Añadiendo que veía a Marcos Alonso bastante débil en los 1×1 defensivamente hablando, hasta el punto de dejar con cierta frecuencia el espacio lateral libre para reforzar el área, algo que resulta algo peculiar para un carrilero en defensa de 3 (o 5). En todo caso es fascinante la evolución de este jugador y la determinación que muestra domingo a domingo, más recordando sus primeras temporadas en la Fiore. 
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El plus que aporta Alba en ataque estático + el poso que ha adquirido esta temporada en tareas defensivas son dos bazas muy uy importantes y salvo lesión resultaría muy extraño no verle de titular. Ahora bien, en este tipo de campeonatos cortos con marcadores muy muy cortos, no veo qué otro seleccionable produce a día de hoy en libres directos lo que el bueno de Marcos con su golpeo a balón parado.
A menos de tres meses para el Mundial, Marcos Alonso recala en una selección en la que Jordi Alba acapara su coto privado hace ya un buen puñado de años. Y lo normal, salvo casos de máxima excepción, es que este, de cara a junio, siguiera siendo suyo. El del FC Barcelona es, por múltiples razones, el candidato idóneo para ocupar el sector zurdo de la selección. Ambos reúnen muy pocas cosas en común. Por no decir ninguna, más allá de que los dos, rozando la treintena, amanezcan, se bajen del autobús y compitan de corto confiándolo siempre todo a su pierna izquierda. La diferencia principal está en cómo interpretan los espacios.
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Alonso necesita de un contexto muy abierto, con ritmo, para funcionar como es debido. Algo que Alba, por su parte, no siempre requiere, dado que es capaz de percutir sin tantos espacios porque, en estos casos, él mismo se los inventa. A fin de cuentas, el del Chelsea no dispone de la maña –ni la cadera- para regatear en estático. Lo suyo es llegar desde atrás, tocar –si fuera necesario- en carrera y aparecer por sorpresa para finalizar. Y en esta España, con Isco y Silva por fuera, Alonso podría aprovechar esas zonas para avanzar. Lo que está por ver, en cambio, es cuántas selecciones le concederían tantos metros para, conforme a su perfil, erigirse como ese recurso puntual que tanto podría aportar en estos escenarios. Del mismo modo que, si al final acude a Rusia, quizás podría dar sentido a la alternativa que ya ha probado Lopetegui: el sistema de tres centrales con carrileros. Pero ese, si se llevara a cabo, daría para otro texto.

Hay una diferencia entre ambos que no se comenta y puede ser crucial en un mundial. El juego aéreo. Son pocos partidos y hay bastante gol a pelota parada. Alba es una debilidad en una selección que tiene una debilidad ahí. Sólo Piqué, Ramos y Costa/Morata son élite.