Morir de Pie

Adiós al sueño europeo; punto y final a la andadura del Sevilla en Champions League. El Bayern solventó la papeleta de la vuelta de cuartos con un juego ordenado y sin riesgos ante el que poco pudo hacer el Sevilla, con la pólvora enquistada en el tambor del revólver en este tramo final de temporada. La exigente consigna de vencer por dos o más goles pudo con un equipo asfixiado e inexperto que encontró en la diferencia cualitativa con sus rivales un Everest por escalar. No había oxígeno ni piernas que coronasen tal cima. El Sevilla ya había olido las nubes ante el Manchester; tocaba volver a la realidad. Los cuartos han supuesto una experiencia maravillosa, un trampolín desde el que da gusto caer si se acompaña el resbalón de dignidad y orgullo. Esta vez el agraciado fue Goliat.Camisetas oficiales, equipaciones completas, botas de fútbol, chandals, sudaderas y chaquetas.
Con el firme objetivo de no repetir las debacles europeas de otros grandes clubes en la vuelta de sus respectivos choques, el Bayern formó con el efectivo 4-1-4-1 con el que asaltó el Sánchez Puzjuán. Ulreich repetía en portería ante la baja indefinida de Manuel Neuer, en defensa destacaba la presencia a pie cambiado de Rafinha como lateral zurdo, y Javi Martínez hacía las veces de mariscal a espaldas de un escuadrón de élite concebido para perforar redes. Ribery y Robben se daban cita con las bandas, sempiternas novias de estos viejos rockeros que siguen trazando diagonales tan populares como imparables. James y Müller merodeaban por tres cuartos de cancha con la anarquía de dos mediapuntas que se niegan a ser volantes, de dos versos libres que no quieren rimar con el resto de la estrofa. Una composición en eneagésima que remataLewandowski, el recurso que da sentido al cauce de la pieza. Al final, Heynckes no se decidió entre asonante o consonante, por lo que la figura del gol emergió más disonante que nunca.
En la otra orilla, la orquesta sevillista volvió a reunir a los mismos músicos que vienen integrando la banda los últimos meses. Soria reemplazó como solista a Rico, Jesús Navas volvió a situarse como lateral derecho, donde aparece más como una solución definitiva que como un parche, y N’Zonzi, Banega y Vázquez llevaron la manija del concierto con el oficio de cada bolo. La desaparición de jugadores de control como Thiago y Tolisso de la medular teutona facilitó la posesión del cuero, pero el Bayern no es el Manchester. Pocas veces pudo conectarse con Correa, Sarabia o Ben Yedder, portadores de violines en la que debía ser una noche de heavy metal. La entrada de Muriel, Nolito y Sandro no hizo ceder un ápice a un equipo acostumbrado y casi obligado a llegar temporada tras temporada a semifinales.Encuentra zapatillas y botas de fútbol baratas:Magista, Mercurial superfly, Tiempo.
Con todo, la corona y los galones del Reino de Baviera le pertenecen ahora a un ariete polaco, que discreto y silencioso empieza a llevar la voz cantante del equipo, y que tuvo la más clara del partido en el 49′ tras elevarse por encima de la defensa. Su testarazo se marchó lamiendo el palo. Era el primer aviso de Lewandowski, suficiente milagro para que Mercado y Lenglet le dieran gracias al altísimo y juraran no despegarse de él. El partido comenzó entonces a estirarse y a aumentar las pulsaciones, con los visitantes ávidos por meterse en la eliminatoria y desinhibidos de cualquier miedo. Ahora sí tocaba jugársela.